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VACUIDAD
Las ideas pueden resultar necesarias para vivir, a la vez que un estorbo en la pacificación cuando se convierten en una creación del ego, conflicto del deseo, búsqueda, elección, parcialidad, limitación, ilusión, discrepancia, identificación, inmutabilidad, etc..
Deberíamos deconstruir, derribar, si queremos edificar algo desde la libertad. Pero para desactivar las ideas hace falta localizarlas primero, valorarlas dentro de la temporalidad donde se mueven, observarlas en los límites del espacio, buscar su tipificación, adivinar el arquetipo al que se orientan; adentrarse en las creaciones de la mente antes de llegar a la no-idea. Descubriendo como no nos pertenecen tampoco estas fantasías, que forman parte con la persona de un universo más vasto.
La mente desaferrada ha perdido el ego, como ola tragada por el mar. Vive en la no dualidad yo /el otro,'El yo que se vacía a sí mismo y así permite ser a todo' (Nishitani). Vacuidad budista o 'la unidad con el Tao que anula el pensamiento' (Zhuang Zi) expresan lo mismo. 'La vacuidad es la extirpación de todas las visiones' (Nagarjuna).
La acción surgida de la vacuidad es acción no reactiva, no busca referencias en el pasado porqué sabe que la memoria es engañosa, todo recuerdo es una realidad irrecuperable, una parodia del original. No busca en la biografía personal excusas para una respuesta a la contra, de odio, venganza, rencor, resentimiento. Entretener la memoria en el daño recibido por una acción del pasado será siempre una valoración parcial, tendenciosa. El pasado está lleno de momentos mejores o peores a los que queremos fijar. La mente que discrimina, particulariza, distingue, destaca, sigue un movimiento interesado, en la dirección egoísta del yo. La acción virtuosa es indiferente al beneficio personal.
Solo de la mente serena surge la plenitud del presente, en el no-yo. 'Vive eternamente quien vive el presente' (Wittgenstein).En ausencia de todo pensamiento la memoria se torna olvido, entonces puede conseguir la calma.
La necesidad que el hombre tiene de las relaciones interpersonales para poder vivir es lo suficientemente básica y elemental coma para ocupar la actividad mental hasta ocultar otras posibilidades o menospreciar las manifestaciones 'improductivas'de la mente, calificándolas de individualistas, insolidarias o delirantes, pero son precisamente estas manifestaciones socialmente inútiles las que situándonos en una posición no subordinada nos liberan de las exigencias ambientales.
Cuando la mente abandona las coordenadas en las que vive inmersa por la acción del pensamiento, sin sumisión ni sujeción de ningún tipo, es libre. Vacuidad es la ausencia de condiciones, es el no-viento, el no-rumor, la no-turbación.
Jordi Vilanova
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BUDISMO. PERCEPCIÓN Y DESEO
Percepción.
Todo es evanescente, huidizo mientras nosotros vivimos obstinado en apresarlo, fijarlo, en un osado intento por comprender, por controlar, por poseer, por manipular.
Todo lo que nace debe morir y en cada instante todo cambia. Entre los hechos exteriores y nosotros se interpone un velo de ilusión, maya, es el velo de los sentidos, la visión, el gusto, el olfato...y es también el velo del verbo, las opiniones, los juicios, las calificaciones, las etiquetas, los conceptos. Es también el mito de la caverna de Platón, que recuperan los estoicos. Nada es lo que nosotros creemos que es al definirlo, porqué los hechos, los objetos escapan a las palabras. Al estar todo interrelacionado no podemos analizar un hecho o un objeto aislándolo sin caer en la trampa de la descontextualización.
Deseo.
¿Queremos aquello que necesitamos o estamos llenos de pasiones inútiles? Seguramente a todos nos sobran deseos. Fácilmente confundimos ser feliz con tener y esta no es una proporción directa, es más, hasta puede resultar inversa. El coste del deseo es el sufrimiento, el de no tener aquello que queremos, el del esfuerzo por conseguirlo y una vez logrado, disfrutado, el encadenamiento a una rueda que comienza nuevamente en vueltas de nunca acabar.
Estamos hablando de deseo negativo, porqué podríamos diferenciarlo del que es causa del bien, la acción generosa, altruista. El deseo negativo es el que proviene del egoísmo y se dirige al mismo lugar. Para eliminar el sufrimiento debemos ir a las raíces, a las causas, es decir a suprimir el deseo.
Quien dirige la acción es la mente, por lo tanto la claridad mental es un hecho básico, fundamental. Para conseguir esta clarificación necesitamos la meditación. Debemos dirigir la mente hacia la acción positiva, al hábito del bien (la creación de buen karma). La acción negativa devora al hombre en la espiral del mal y lejos de liberarlo del sufrimiento y del dolor lo ata más y más a la cadena sin salida de las pasiones.
Con la extinción del deseo desaparece el sufrimiento, es el nirvana, la paz, la tranquilidad de espíritu, la reconciliación con el cosmos, con lo universal dejamos de buscar la felicidad en la posesión de un objeto, de una persona, de un dogma, a cambio de un recorrido interior.
Jordi Vilanova
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SENTENCIA DÉLFICA
'Este sendero
nadie lo recorre
en las tardes de otoño.'
Haiku
El hombre gregario es también el más esclavo porqué necesita más de los otros y esto siempre tiene un precio, víctima y dependiente de las pasiones de su entorno.
La mirada interior es un descubrimiento de extrema fertilidad: como somos en cada momento, en cada situación distinta y las posibilidades que tenemos de afrontar, de superar las dificultades más insólitas. Es la mirada de la creación artística, intelectual, que proyecta lo elaborado interiormente.
La mirada interior por oposición al deseo inasequible de lo que nos es externo y extraño, es la que puede darnos paz, tranquilidad, serenidad, es la felicidad de la ausencia de pasiones, la ataraxia (no turbación, término griego análogo al término sánscrito nirvana : no-viento), es el ancla de nuestra nave en el mar siempre agitado de las sensaciones. Pero este autoconocimiento tiene un límite, el del egoísmo. Si no queremos rebasarlo deberemos abocarnos a la acción, pero no a una acción ciega sino la que surge de 'ser uno mismo' que originada en la no-acción, es intuición, espontaneidad; orientada por nuestras capacidades y posibilidades. 'No sea otro, quien pueda ser sí mismo' escribió Paracelso. Es cuando no somos actores, cuando no nos hace falta fingir ningún papel, cuando también somos libres. El interprete vive sometido al personaje, depende de un director, guía, público, etc. El ser que no interpreta puede asumir sus debilidades sin engaño, consciente de las sombras, de los límites. Este tipo de conocimiento hace posible avanzar en la acción, vivir la intimidad sin angustia.
Jordi Vilanova
20.04.2001
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©Jordi Vilanova Vilaró. Barcelona 2002 - 2007
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ETERNO AHORA
"La eternidad se actualiza en el ahora y aquí de cada acción". Taisen Deshimaru.
Cuando distinguimos la doble naturaleza: apariencia (personalidad, fenómenos) / realidad última ("En la raíz de la naturaleza no existe la vida ni la muerte"Hui Neg), es cuando el presente-aparente se convierte en presente-eterno.
Vida y muerte son palabras que designan fenómenos del mundo percibido por los sentidos. Si en la medida de lo posible ampliamos la perspectiva haciéndola extensible al cosmos, daremos al menos con una realidad penúltima, yendo de los átomos a las partículas elementales: electrones, quarks, fotones...
"El cosmos se hace hombre y el hombre se hace cosmos: se interpenetran"T.D.
Según el número de electrones los átomos forman los distintos elementos de la tabla periódica. Carbono, Nitrógeno, Oxígeno, Fósforo, y Azufre forman moléculas que en animales o plantas solo difieren en la ordenación. Macromoléculas, genes, células, desde hace unos cuatro mil millones de años
Han ido tejiendo lo que hoy conocemos por vida.
El mundo de lo no-material, energético, da origen a la materia, dos mil millones de años después de la aparición del sistema solar surgen las bacterias, energía y materia dan origen de la vida. La energía más sutil de la naturaleza se halla también en la mente.
"Del invisible vienen los seres nacidos y una vez disueltos pasan a lo invisible, como un relámpago en el cielo, así surgen y desaparecen". Visuddhi Magga.
Más allá del mundo de la vida y también dentro del mundo de la vida está el mundo de la materia y de la energía. La química y la física del cerebro, los neurotransmisores que enlazan las neuronas y la electroquímica que las recorre.
¿Mueren los átomos al perder electrones? ¿Muere la sal al disolverse? La palabra cambio define con menor rotundidad que la palabra muerte un proceso de transformación. Los átomos pueden desaparecer, extinguirse, pero sus componentes seguirán existiendo en nuevas relaciones y funciones.
En la interdependencia entre hombre y cosmos, la dualidad vida /muerte es solo una visión parcial, subjetiva de la totalidad del proceso natural. En esa realidad de lo atómico, o de lo no material, no percibida a primera vista, no aparente, la dualidad vida / muerte queda superada por las interacciones que actúan en el mundo de la materia y de las partículas elementales.
Vivir el eterno-ahora, trascender las particulares dualidades humanas creadas por el ego aferrado a los fenómenos, ir más allá de la vida y de la muerte, habitando en la vacuidad. Es lo que el maestro zen Hui Neg (638-713) señala cuando afirma: "en la raíz de la naturaleza no hay ni vida ni muerte".
Jordi Vilanova
24.11.2002
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