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HERÁCLITO


La división, la fragmentación origina partes variadas, incluso con características opuestas pero surgidas de una unidad que las ha contenido. Olvidar el origen común es quedarse por el camino de las causas.

Distinguir, analizar, separar, detallar...es una característica del pensamiento humano, así el "conflicto" está asegurado entre el desvarío de pedazos creados por la actividad analítica.

En la marcha del todo a las partes es posible establecer las más variadas formas de medida, nominación, clasificación, comparación, relación, pero esta no es más que la vía de la erudición.
"Erudición no enseña sensatez"
o "Erudición, malas artes". Sentencia este pensador.

El saber no siempre evidente, claro preciso, es como una voz del oráculo, moviéndose en la ambigüedad, el relativismo, o callando, quizás para propiciar una mejor búsqueda interior. Oculto también por el velo de una naturaleza amante de esconderse, obstaculizando la percepción del viaje de regreso de las partes al todo.
"De todas las cosas, una sola, y de una sola, todas".

Jordi Vilanova
20.04.2001
Enlace a 'Fragmentos'
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PROVOCACIÓN CÍNICA


La provocación cínica es dialéctica frente al discurso dominante, huyendo de lugares comunes, de recetas convencionales, ensanchando horizontes a la búsqueda de otras posibilidades, es el agua que llega al valle por un camino distinto al del cauce dónde de tanta adaptación formal, de tanta funcionalidad, ha dejado de significar algo a nuestros ojos al pasar desapercibido. Contrariamente, el rayo caído entre rocas ariscas, ruidoso, indomable, nos encara con una nueva forma de percepción del fenómeno.

El desafío cínico es el que queda después de haber renunciado a las máscaras habituales, es el rechazo a las apariencias, la duda de las convenciones, para salir en defensa del ser íntimo menos manipulado, más auténtico. La objeción cínica es una prueba de no apego, y fruto de este desafío surge un espacio más grande de libertad, de paz. Así, lo que en principio era marginalidad, heterodoxia, extravagancia, no es sino descorrer los velos de una ilusión más, hacia un itinerario interior.

De Crates el cínico: A Alejandro, que se interesaba por saber si deseaba la reconstrucción de su patria [Tebas fue destruida por Alejandro el 325] le contestó: "¿Y qué objeto tiene? Pues tal vez otro Alejandro de nuevo la asolará". Diogenes Laercio en "Vidas de filósofos"

¡Porque odiar si el mismo odio nos va a dejar insatisfechos, forzándonos, poco después, a reparar la ofensa, al sentirnos culpables!

No hace falta reconstruir ninguna ciudad si antes ni las hemos arrasado. El hombre dominado por la acción destruye, reedifica, asola... en un ciclo infernal del que no consigue liberarse. Como Sísifo, del castigo divino de subir y bajar la misma piedra. La mirada exterior nos trae a la acción inútil. El hombre con mirada interior vive igual entre sólidas construcciones que entro ruinas, quizás incluso más tranquilamente en el último caso, pues, ¿quién osaría destruir una ciudad devastada?

Exteriorizar los impulsos, materializar las pasiones es alejarse de la paz, tanto como ser víctima de la opinión de los otros, sometidos al imperio de las convenciones.

Jordi Vilanova
20.04.2001


máscara de filósofo



DUDA ESCÉPTICA


Todo es opinable, también la opinión escéptica es solo eso, digna de ser tomada en consideración en algunos casos o puesta en duda en otros.
Los escépticos dudan del bien del mal y de toda especulación más allá de la experiencia directa, de lo que nos es manifiesto. Pura higiene mental, lo que nos proponen: deshacernos de dogmas, de abstracciones, de esencias, en un baño de humildad, para cubrirnos con una sencilla vestimenta, la indeterminación, la relatividad.
La suspensión del juicio es la abstención ante argumentos contrapuestos todos ellos aparentemente sólidos, es no afirmar cuando se demuestran igualmente posibles una cosa y la contraria. No podemos percibir las cosas tal y como se dan en el mundo exterior, sino tal como nuestros sentidos nos permiten percibirlas. Con estas limitaciones es difícil afirmar nada con rotundidad sobre la realidad que nos envuelve. Pero es aún más osada la pretensión de adentrarnos por el invisible mundo de la abstracción sin salir ilesos.
La percepción estática, inanimada de la materia, es sin duda ilusoria, si nuestros ojos fueran potentes lentes nuestra percepción seria bien distinta. La visión que los físicos tienen del átomo dista de ser la que podamos tener nosotros de una partícula casi imperceptible.
La finalidad que se propone el escéptico no es la de polemizar sin más, sino la de facilitarnos el vivir aligerándonos la carga de los convencionalismos sin base sólida, de conceptos supuestamente clarificadores, de etiquetas opresivas, simplistas engañosas, que ponemos o nos ponen y a veces son causa de turbación y angustia.
El pensamiento escéptico ha sido el gran silenciado de la historia, dinamitador como es del poder ideológico dominante en cada momento, tendente a expandirse hacia todos los rincones. Es el desafío de alguien sencillo, sin respuestas, dirigiéndose a la confortabilidad de las certezas, o la estulticia del fanatismo. Las grandes palabras se escriben en minúscula y cada una en distinta caligrafía, por lo que existen muchos lenguajes que no siempre vienen a decir lo mismo. Pero los mercaderes siempre han preferido el adecenamiento, la convicción uniforme, el gregarismo, las mayorías cuanto más absolutas mejor.
Filosofar es también jugar con las palabras, las frases, en el mundo de la abstracción, de aquí que podamos preguntarnos hasta que punto tienen validez los grandes conceptos morales de bien, mal, amor , etc., cuado pueden tener innumerables significados que de tan abstractos no representan nada en concreto. A menudo hallamos interpretaciones distintas u opuestas de textos jurídicos o religiosos, posiciones intransigentes o tolerantes surgidas de las mismas lecturas. Decir bien, virtud, amor, es no decir nada porqué lo difícil o quizás imposible es saber como estos principios se materializan. Lejos del mundo de las esencias existe el del relativismo, más a la medida del hombre y de la sociedad.

Jordi Vilanova
20.04.2001

Venus de Milo


IMPERTURBABILIDAD


Si la pasión es según Zenón: "Un movimiento fuera de razón y no natural del alma, o sea, un impulso excesivo" (Diógenes Laercio VII, 110) La carencia de pasión será apatía, que no es insensibilidad a todo sino tan solo a lo virtuoso. La impasibilidad varía desde el radicalismo de cínicos como Antístenes, que decía preferir estar loco a sentir placer físico, a posiciones más moderadas que tratan de moderarlo.

"El alma que ha abandonado las cosas externas se encuentra situada en un lugar inasequible, se hace fuerte en su propia fortaleza: todos los golpes darán siempre por debajo de ella" (Séneca. Cartas a Lucilio LXXXII).

No turbación [ataraxia] frente a lo que no depende de nuestro albedrío, las acciones, las opiniones de los otros, el curso de la naturaleza, la salud o la enfermedad, los bienes.

"Es como sí alguien pasara cerca de una fuente cristalina y dulce y la insultara. No por esto dejaría de brotar agua potable" (Marco Aurelio VIII, 51).

Jordi Vilanova
20.04.2001