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Uno de los tópicos que planean sobre el budismo es el que lo emparenta con el nihilismo.
Si entendemos la felicidad como superación del sufrimiento, veremos que todo el interés de las enseñanzas de Buda va en esta dirección. Pero para quien entienda que la felicidad solo es posible asociada a la satisfacción de los deseos, el mensaje budista parecerá nihilista.
Los deseos pueden llevar a resultados agradables o desagradables, pero la consecución de un estado agradable no tiene que ir obligatoriamente precedido de deseo. Encontrar sin buscar, solo es cuestión de practicar la atención, de receptividad, de disfrutar con lo que se descubre.
La felicidad en ausencia de deseo, a primera vista parece una utopía para las mentes enfebrecidas por la especulación. Pero el gozo en la plenitud del ahora, es de lo más elemental, pero de tan original es también lo más escondido, soterrado entre vertidos tóxicos contaminantes.
Los textos recogidos aquí, muestran lo que se acaba de apuntar.
Jordi Vilanova
19/12/2002
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Kutadanta preguntó:
-¿Dónde, oh Buda, está el nirvana?
-El nirvana está presente siempre que vivas en la verdad y en la bondad.
-Entonces-prosiguió Kutadanta-, si lo he entendido bien, el nirvana no es un lugar. En este caso, como no está en ninguna parte, no existe.
-No me has comprendido-contestó Buda-. Ahora escucha y responde a mis preguntas. ¿Dónde reside el viento?
-En ningún lugar.
-¿No existe entonces?
Kutadanta no respondió.
Májjhima Nikaya
Bancroft, Anne. La palabra de Buda. Barcelona: Oniro, 2001, p.123.
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No hay mayor pesar que estar atado a este mundo ni mayor felicidad que la sabiduría.
La salud es la mayor de las bendiciones; el contento, la mejor riqueza; la confianza, la mejor de las relaciones; el nirvana, la felicidad suprema.
Tras haber saboreado la dulzura de la soledad y el contento interior, aquel que vive siguiendo la ley del universo se libera del miedo y del sufrimiento.
Dhammapada
Bancroft, Anne. La palabra de Buda. Barcelona: Oniro, 2001, p.77.
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No podéis esperar que exista lo condicionado sin lo incondicionado. El mundo condicionado no puede existir sin el nirvana. No podéis esperar que exista lo incondicionado sin lo condicionado: el nirvana no es distinto del mundo. Su mismidad constituye la verdad de la realidad.
Prajñaparamita
Bancroft, Anne. La palabra de Buda. Barcelona: Oniro, 2001, p113.
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Aquellos que perfeccionan sus mentes en los Factores de Iluminación, sin ataduras, deleitándose en el abandono de la avidez, esos, libres de corrupción, esclarecidos, alcanzan el Nirvana incluso en este mundo.
El Dhammapada .Cap.6, 89.
Si permaneces en silencio, como un inservible gong, alcanzarás el Nirvana; hallarás la paz.
Op. cit. cap.10,134.
No hay fuego como el deseo; no hay mal como el odio; no hay nada más enfermo que el cuerpo; no hay mayor felicidad que la paz del Nirvana.
Op.cit. cap.15, 202.
Quien ha superado la avidez, este dificultoso sendero, el océano de vida, la ignorancia, el que ha cruzado y llegado más allá, que es meditativo, libre de aferramiento y dudas, que a nada se encadena y ha alcanzado el Nirvana, a ése llamo yo noble.
Op. cit. cap.26,414.
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Para los monjes de perfecta santidad que han aniquilado las corrupciones, que han vivido la vida de santidad, hecho lo que había por hacer, abandonado la carga, logrado el bien supremo, extirpado las trabas del Devenir y se han liberado por el recto conocimiento, estas prácticas conducen en este mismo mundo a una vida feliz, atenta y lúcida.
Sermón al contable Moggallana nº107 'Los sermones medios de Buddha'. Barcelona: Kairós. 1999, p.60-61.
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