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Allen Ginsberg - Nicanor Parra - José Hierro
Ichiro Ando - Paul Celan - Roberto Juarroz
Emily Dickinson - Luis Cernuda - Quevedo
Lope de Vega - Rabindranath Tagore - Khalil
Gibran.
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ALLEN GINSBERG ( 1926 – 1997)
Palabras Celestes
El alba sonríe al ojo
Sirenas retumban en el cielo
Cláxones de los taxis aturden en la calle
Bocinas rotas de los coches balan balan balan
El cielo está cubierto de palabras
El día está cubierto de palabras
La noche está cubierta de palabras
Dios está cubierto de palabras
Conciencia cubierta de palabras
La mente está cubierta de palabras
Vida y muerte son palabras
Las palabras están cubiertas de palabras
Los amantes están cubiertos de palabras
Los asesinos están cubiertos de palabras
Los espías están cubiertos de palabras
Gobiernos cubiertos de palabras
Gas mostaza cubierto de palabras
Bombas de Hidrógeno cubiertas de palabras
Las “Noticias” del mundo son palabras
las guerras están cubiertas de palabras
Policía secreta cubierta de palabras
Hambre cubierto de palabras
Huesos de madres cubiertos de palabras
Niños esqueléticos hechos de palabras
Los ejércitos están cubiertos de palabras
Dinero cubierto de palabras
Alta Fianza cubierta de palabras
Junglas de pobreza cubiertas de palabras
Sillas eléctricas cubiertas de palabras
La multitud gritando está cubierta de palabras
Radios tiranas cubiertas de palabras
Infierno televisado, cubierto de palabras
23/3/97
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NICANOR PARRA (1914-)
El hombre imaginario
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
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JOSÉ HIERRO (1922-2002)
Vida
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito'¡Todo!', y el eco dice '¡Nada!'.
Grito '¡Nada!', y el eco dice '¡Todo!'.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
Poema final de Cuaderno en Nueva York. 1998
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ICHIRO ANDO
Es una rosa
Hay un horizonte que tiembla
en una rosa
Hay un horrible mapa de sueños
en una rosa
Y no hay rosa
en una rosa
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PAUL CELAN (1920-1970)
Salmo
Nadie nos forma otra vez de la tierra
y el barro,
nadie sopla en nuestro polvo.
Nadie.
Alabado seas tú, Nadie.
Por ti queremos
florecer
hasta ti.
Nada
fuimos,somos,seremos,
floreciendo:
la nada,
la rosa de nadie.
Con el lápiz transparente,
con las fibras de polvo baldías como este cielo,
con la corona roja
de la palabra púrpura
cantamos a las,
oh, a las espinas.
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ROBERTO JUANRROZ (1925 – 1995)
Algo mira por todas las ventanas.
Hacia adentro o afuera.
Algo pasa por todas las puertas.
Hacia afuera o adentro.
No se puede afirmar el ser.
No se puede afirmar el no ser.
Sólo aquello que mira por todas las ventanas.
Sólo aquello que pasa por todas las puertas.
Septiembre de 1993
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EMILY DICKINSON ( 1830 – 1886 )
Poemas
¡No soy nadie! ¿Quién eres tú ?
¿Eres - Nadie -También ?
¿Entonces ya somos dos?
¡No lo digas! ¡Lo difundirían, ya sabes!
¡Que aburrido- Ser - Alguien!
¡Que vulgar- como una rana! –
Gritando el nombre- durante todo junio –
¡A un charco de agua admirador!
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Que feliz es la pequeña Piedra
Que corre sola por la Carretera,
Y no se preocupa de las Carreras
Y nunca le asustan las exigencias.
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LUIS CERNUDA (1902 – 1963)
Donde habita el olvido
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
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QUEVEDO (1680 - 1645)
Retirado en la paz de los desiertos,
con pocos pero doctos libros juntos,
tendré conversación con los difuntos
y oiré con mis ojos a los muertos.
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LOPE DE VEGA (1562 – 1635)
Romance
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mi mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
más dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.[...]
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RABINDRANATH TAGORE (1861-1941)
La corriente de la vida
El mismo río de vida que corre por mis venas noche y día, pasa a través del mundo y danza con rítmico compás. Es la misma vida que surge dichosa del polvo de la tierra en innumerables briznas de hierba y estalla en tumultuosas oleadas de vida y flores. Es la misma vida que se mece en la cuna del mar, naciendo y muriendo, creciendo y menguando. Y siento que mi cuerpo se glorifica al contacto con este mundo de vida. Y el latido vital de siglos danza altivo dentro mi sangre, en este momento.
De “Gitanjali ‘’
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KHALIL GIBRAN
La razón y la pasión
Y la sacerdotisa habló nuevamente y dijo:
Háblanos de la razón y de la pasión.
Y él respondió diciendo:
Vuestra alma, es con frecuencia, un campo de batalla donde vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestras pasiones y vuestros apetitos.
Ojalá pudiera yo ser el pacificador de vuestras almas, y transformar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y armonía.
Pero, ¿cómo podría yo hacerlo a menos que vosotros mismos fuerais también pacificadores, y mejor aún, amantes de todos vuestros elementos?
Vuestra razón y vuestra pasión son timón y velamen de vuestra alma navegante.
Si vuestras velas o vuestro timón se rompen, sólo podréis navegar a la deriva o permanecer inmóviles en medio del mar.
Porque la razón, si por sí sola reina, restringe todo impulso; y la pasión, abandonada a sí misma, es un fuego que arde hasta su propia destrucción.
Por lo tanto, que vuestra alma eleve vuestra razón a la altura de vuestra pasión, y así esta última podrá cantar; y que dirija vuestra pasión para que ella pueda vivir una resurrección cotidiana y, como el fénix, renazca de sus propias cenizas.
Quisiera que trataseis a vuestro juicio y a vuestros apetitos como trataríais a dos huéspedes queridos en vuestra casa.
Ciertamente no honraríais más a un huesped que al otro; porque quien procura tratar solo a uno de los dos, pierde el amor y la confianza de ambos.
K.G. "El profeta".
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