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Del natural


¿Habéis dejado ya de sentiros reyes del universo o aún seguís creyéndolo? Hemos vivido demasiados siglos a manos de una cultura dominada por el malentendido del hombre amo y señor del universo. Esta carencia de comprensión de las relaciones hombre-naturaleza, entre la parte y el todo, que parecían ser entendidas antes y hasta en tiempos de Platón, perdieron poco a toda preponderancia, sepultadas por la tradición juedeocristiana del hombre-rey y secundadas por una buena parte de la tradición filosófica occidental.

La falta de sintonía hombre-naturaleza crea una escisión interna y externa, del hombre consigo mismo y con su entorno. Escisión que comporta violencia hacia el propio cuerpo: con el enmascaramiento y represión de los impulsos biológicos elementales, vistos como poco propios del hombre que se imagina superior a los otros seres vivos. El hombre a quien esta cultura ha dividido entre razón e instinto, no ha aprendido aún a asumir con naturalidad la herencia biológica. No ha vivido sino en turbación.

La otra violencia, externa, se manifiesta en la manera de tratar con la naturaleza, es la incapacidad de disfrutar sin violentarla. Es el legitimado uso y abuso de la naturaleza como fábrica de materias primas, explotada hasta la desaparición de los recursos disponibles.

El hombre es una parte del todo, pero la posibilidad de recepción, de participación en este todo, depende de del yo. Un ego elevado cierra el ser él mismo limitando la relación con el resto de la naturaleza, mientras que la pérdida de este yo hace accesible la percepción de unidad del hombre con el cosmos. Olvídate de ti cuándo quieras disfrutar del paisaje. Entonces el paisaje más originario del cosmos es también el de la mente más sutil.

Cuando la mente se dirige al mundo interior puede experimentar la plenitud del ser. Cuando la mente se dirige al mundo exterior, a los objetos, lo más probable es que experimente la frustración del tener o no tener. Sin calmar la agitación de la mente especulativa, encontrarás la turbación del querer tener. La paz, la tranquilidad está en el ser.

Observa. Alimentas la mente con especulaciones. Estás reforzando tu yo, el personaje. Pero la máscara te dificulta la respiración, la visión...si té la sacas dejarás de tener personaje. ¿Quieres la naturalidad o el artificio? Eres, somos una mezcla De ambas cosas, tenemos necesitado de artificio como de naturalidad, esta última para liberarnos del primero. Cuántas veces el pensamiento que surge va en la dirección de reforzar tu ego-artificio. Pon atención al curso de tus especulaciones mentales, ¿hacia dónde te llevan? ¿Van en la dirección del tener? No es ningún problema si sabes el camino de regreso - el del no apego - pero si lo desconoces te perderás allá dónde sea que vayas. Habita el ser,

Habita en la sutilidad de la mente sin formas. Experimenta este estado de no agitación. Deja el tener a cambio de ser. Ser sin ficción, sin personaje. El actor sin papel pese a no tener presencia en la sociedad del espectáculo, sí la tiene en la naturaleza, siempre la ha tenido pero ahora puede ser consciente de ello. Liberado de los artificios, perderás los aplausos. Mejor aún, no los necesitarás.

Jordi Vilanova
10-nov-04




Pensaments. Jordi V.