Me he consultado[buscado] a mí mismo.
Los límites del alma no lograrías encontrarlos, aun recorriendo en tu marcha todos los caminos: tan honda es su razón [verdad].
No hagamos con ligereza conjeturas sobre las más grandes cosas.
[Opiniones humanas:] juegos de niños.
Hesiodo hace unos días buenos, otros malos, ignorando que la naturaleza de todos los días es una.
La mucha ciencia no instruye la mente, pues hubiera instruido a Hesiodo y a Pitágoras, como a Jenófanes y a Hecateo.
Para los hombres no es mejor que se haga cuanto quieren: la enfermedad ha hecho grata la salud, el mal el bien, el hambre la hartura, el trabajo el descanso.
Menester es apagar la demasía más que un incendio.
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En la circunferencia de un círculo se confunden el principio y el fin
Lo frío se calienta y lo caliente se enfría, lo húmedo se seca y lo seco se hace húmedo.
El camino hacia arriba y hacia abajo, uno y el mismo.
El dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, hartura y hambre; muda como el fuego cuando se mezcla con aromas, que recibe nombre según el grato olor de cada uno.
Una misma cosa en nosotros lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo: lo uno, movido de su lugar, es lo otro, y lo otro, a su lugar devuelto, lo uno.
No conocerían el nombre de Diké [la justicia] si no ocurriesen estas injusticias.
Uniones: lo entero y lo no entero, lo convergente y lo divergente, lo concordante y lo discordante, y de todo uno y de uno todo.
Inmortales los mortales, mortales los inmortales.
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Cambiando, reposa.
No puedes embarcar dos veces en el mismo río, pues nuevas aguas corren tras las aguas.
Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos.[Entramos y no entramos en el mismo río, somos y no somos].
El sol es nuevo cada día.
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La mar es el agua más pura y más impura, para los peces potable y saludable, para los hombres impotable y mortal.
Los cerdos se bañan en el cieno, las aves de corral en el polvo y la ceniza.
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La naturaleza ama el ocultarse.
Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo hizo ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que fue siempre, es y será, fuego siempre vivo que con mesura se enciende y con mesura se apaga.
Si no esperas lo inesperado, no lo encontrarás, pues es penoso y difícil de encontrar.
Los buscadores de oro cavan mucha tierra y encuentran poco.
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