Bhagavad Gita
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La armonía para el Bhagavad Gita es la eliminación de los pares de contrarios -deseo, odio, mucho, poco- para encontrar un espacio interior dónde la mente repose en silencio sin la turbación de deseos o pasiones inquietantes.

Armonizar es trascender. "Cuando el mundo del sonido y de los otros sentidos ya no es" (Bhagavad Gita. 18.51). Es firmeza ante las condiciones variables externas, de alabanza o desprecio, de honor o desgracia. Con "el mismo amor para los enemigos o los amigos" (Op.cit.14,25).

Está en unanimidad aquel para quien "el oro, las piedras, y la tierra son uno" (Op. cit. 6,8). La mente en concordia es aquella que permanece serena, estable, "cuando el placer llega no se excita y cuando el dolor llega no tiembla" (Op. cit. 5, 20). "Quietud de la mente, silencio, autoharmonia, bondad y un corazón puro: esta es la armonía de la mente" (Op. cit. 17,16). La meditación es la mirada interior, del cuerpo, en la respiración, o de la mente, instrumento para conseguir la avenencia.

Con la mente armónica obtenemos la liberación. Se entiende la libertad como ir más allá de los sentidos, de las cadenas de ataduras egoístas, de la opresión de los sufrimientos.

De la mente en concordia nace la acción generosa, el amor al prójimo, la disminución y eliminación del engaño, la sabiduría. La acción generosa, lejos de esperar recompensa, es el bien de todos , cada cual cumpliendo con su deber, aunque sea humilde. El amor solidario se dirige "hacia toda la creación" (Op. cit. 11, 15), a "amigos y enemigos" (Op. cit. 12, 18), porque quien aprecia siente que "el placer y el dolor de los otros es su propio placer y dolor" (Op. cit.6, 32), postulado consecuente de quién se es uno con la naturaleza.

La mente armónica encuentra la sabiduría de quién sabe "cuando ir y cuando volver, qué hacer y qué no hacer, qué es el miedo y qué es el coraje, qué es la esclavitud y qué es la liberación" (Op. cit.18, 30), pese a no estar nadie libre de cometer imperfecciones "así como en todo fuego hay humo" (Op. cit.18,48).

La concordia nos trae el nirvana. Quién "Señor de su mente, siempre ruega con esta armonía del alma, logra la paz del Nirvana, la paz suprema que es en mí" (Op. cit. 6,15), el nirvana es la tranquilidad de espíritu, la reconciliación con el cosmos. Con lo universal dejamos de buscar la felicidad en la posesión de un objeto, de una persona, de una posición social, de un dogma. En definitiva, el fragmento da paso al todo, que es también unión interior.

Jordi Vilanova
20.04.2001


Shiva Nataraja


BHAGAVAD GITA (s. VI a.C.)


Cap.II

56. El que no es perturbado por las penas ni anhela las alegrías,
ya desapegado de los placeres y estando más allá de la pasión:
éste es un sabio de mente equilibrada.

57. Quien no se regocija en la fortuna y los bienes,
ni se apena en el infortunio o la enfermedad;
aquél que donde quiera que esté está libre de ataduras,
sin duda posee suprema sabiduría.

58. Quien, al igual que la tortuga, vierte su conciencia hacia dentro, replegando sus sentidos de la atracción que ofrecen los placeres externos, éste posee ecuánime sabiduría.

62. El apego surge del deleite en los placeres de los sentidos; del apego surge el deseo y del deseo, la lujuria y el ansia de posesión; y esto conduce a la pasión y a la ira.

63. La pasión turba a la mente y merma la memoria, haciéndonos olvidar nuestro deber. Esto acarrea la insensatez, y la insensatez lleva al hombre a la destrucción.

64. Pero el alma que a pesar de estar en el mundo de los sentidos, mantiene sus sentidos bajo control está libre de apego y descansa serena.

65. En esta paz mental, toda tristeza o sufrimiento desaparecen, pues esa paz es sabiduría y en ella el corazón encuentra sosiego.

66. Un hombre sin disciplina, jamás obtendrá sabiduría, ni tampoco contemplación. Sin contemplación no puede haber paz, y sin paz, ¿cómo puede haber gozo?

67. Pues cuando la mente vaga tras los placeres de los sentidos, la pasión perturba su sabiduría, igual que el viento empuja un cascarón sobre las aguas.

68. El hombre que aparta sus sentidos de los placeres externos obtiene serena sabiduría.

70. Al igual que todas las aguas fluyen hacia el océano, y no por eso el océano se desborda,el sabio, aunque le surjan deseos, permanece en unidad inquebrantable con su paz interior.

71. El hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del 'yo'y de 'lo mío', alcanza la paz suprema.


47. Concentra tu mente en tu trabajo, pero nunca permitas que tu corazón se apegue a los resultados.
Nunca trabajes por amor a la recompensa, y realiza tu trabajo con constancia y regularidad.


Cap. VI

8. Aquél que halla su felicidad en la visión interior del Conocimiento, tiene sujetos sus sentidos y gozoso el corazón, debido a la experiencia de su propia vida interior. Sólo entonces puede reconocérsele come un Yogui en armonía. Una vez alcanzado este estado, para él, el oro no tiene más valor que las piedras de la tierra.

9. Él ha escalado las alturas de su alma y con ecuanimidad contempla a sus parientes,amigos y compañeros, al igual que a los desconocidos,los que te muestran indiferencia, e incluso a aquellos que le odian.
Él ve a todos iguales desde ese estado de paz interior.

15. El Yogui que tiene su mente bajo control y vive de esta suerte, dueño de su inteligencia y constantemente unido a su yo superior, obtiene la paz del supremo Nirvana que reside en Mí.

16. Pero la práctica del Yoga, oh Arjuna, es armonía;
no da sus frutos a aquellos que comen con exceso o ayunan en demasía, ni tampoco a los que apenas duermen, ni a los que duermen demasiado.

17. Esta armonía ha de encontrarse tanto en la comida como en el descanso, en el sueño tanto como en la vigilia. La conciencia de perfección ha de empapar todos nuestros actos. De este modo, el Yoga se convierte en un bálsamo que nos trae la paz, en medio de cualquier tipo de sufrimiento.

19. El Yogui que, recogido en sí mismo, se haya absorto en la contemplación de la Luz interior, ha hecho de su alma una lámpara cuya luz, al abrigo del viento, permanece inalterable sin la mínima oscilación.

29. Él reconoce en su corazón que su esencia es común a la de todas las criaturas, y que la vida que mora en todas las criaturas habita también en su corazón.
Ésta es la consciencia en la que vive el Yogui iluminado: una visión de total unidad.

30. Y cuando él Me ve en todo y ve todo en Mí, Yo ya nunca le abandono y él nunca Me abandona a Mí.

31. Aquél que en su amor universal, logra amarme en todo lo que ve, donde quiera que este hombre viva, este hombre vive en Mí constantemente, sea cual fuere la condición de su vida.

32. Quien, reconociendo la unidad universal del Ser, ve con imparcialidad la misma esencia en todo los seres, solidarizándose con ellos tanto en lo placentero como en lo doloroso; en verdad, éste es el más grande de los yoguis.


Cap. VII

11. Soy la fuerza de los vigorosos, cuando esta fuerza está libre de la pasión y los deseos egoístas. Soy el deseo, siempre que éste es puro: Siempre que no va en contra de la armonía y el orden de la naturaleza.

27. Todos los seres nacen ya en la ilusión, engañados por la división dual que produce el sentimiento de deseo y repulsa frente a las cosas de este mundo.


Cap. XIII

28. Quién reconoce como idénticos al Dios existente en sí mismo y al Dios que late en todo lo creado, no hiere a otros, porque en ellos se ve a sí mismo, y de este modo, con seguridad alcanza la Meta Suprema.